LEY
Para establecer un conjunto de medidas dirigidas a prevenir y combatir
la violencia doméstica en Puerto Rico; tipificar los delitos de
Maltrato, Maltrato Agravado, Maltrato Mediante Amenaza, Maltrato Mediante
Restricción de la Libertad y Agresión Sexual Conyugal y fijar
penalidades; facultar a los tribunales a expedir Órdenes de Protección
para las víctimas de violencia doméstica y establecer un
procedimiento fácil y expedito para el trámite y adjudicación
de dichas Órdenes; establecer medidas dirigidas a la prevención
de la violencia doméstica y ordenar a la Comisión para los
Asuntos de la Mujer a divulgar y orientar a la comunidad sobre los alcances
de esta ley y para asignar fondos.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
La violencia doméstica es un comportamiento antisocial que constituye
un serio problema para la familia puertorriqueña. Se trata del maltrato
físico y emocional que sufre una persona a manos de su cónyuge
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o
ex cónyuge, o a manos de una persona con quien
sostiene o ha sostenido una relación íntima.
A pesar de que tanto los hombres como las mujeres son
usualmente las víctimas de la conducta agresiva
y violenta que denominamos maltrato conyugal. La Encuesta
Nacional del Crimen, (National Crime Survey Bureau
of Justice Statistics, Special Report, August 1986,
páginas 1-5), realizó un estudio entre
los años 1978 a 1982 al respecto y encontró que
en Estados Unidos un estimado de 2.1 millones de mujeres
fueron víctimas de maltrato conyugal por lo
menos una vez en un período promedio de doce
(12) meses. Los investigadores estiman que en Puerto
Rico un 60% de las mujeres casadas son víctimas
de maltrato conyugal.
Aunque la mayoría de los incidentes de violencia doméstica
no se informan a las agencias del orden público, las estadísticas
de la Policía reflejan tendencias alarmantes. En el 1983 el 81%
de los asesinatos u homicidios contra mujeres comprendían una relación
familiar o de amistad, en 1984 ese por ciento disminuyó a un 58%,
pero en 1985 se elevó a un
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disponibles
para años posteriores, pero es una realidad
que los incidentes tanto en frecuencia como en intensidad
y que muchas veces se transmite de una generación
a otra.
Los investigadores sostienen que los niños que sufren de violencia
doméstica o que provienen de hogares donde ocurren incidentes de
violencia doméstica llevan consigo por toda la vida las huellas
y los patrones de la violencia. Tolerar la violencia doméstica hoy,
contribuye a la desintegración de la familia, a fomentar la criminalidad
y al debilitamiento de los valores de la convivencia humana.
La violencia doméstica es uno de los actos delictivos más
complejos que enfrenta nuestra sociedad. Conscientes de sus dificultades
y efectos, en los últimos seis años la Asamblea Legislativa
ha estado evaluando distintas iniciativas de legislación para atender
este problema y buscar alternativas viables para erradicar esta conducta,
que necesariamente no se limiten a establecer determinados castigos al
ofensor. A lo largo de estos años se |